Muchas veces, cuando una mujer acude a consulta o empieza a cuidar su piel corporal, utiliza estos términos como si fueran lo mismo porque nota la piel diferente.
“Tengo celulitis” o no sé, creo que “Tengo flacidez”, ¿o las dos?
Pero la realidad es que no son lo mismo, y entender esta diferencia es clave para elegir el tratamiento adecuado.
Porque cuando no se trata correctamente, es habitual caer en un error muy común:
aplicar soluciones que no actúan sobre el problema real.
Qué es la celulitis
La celulitis es una alteración del tejido subcutáneo que afecta principalmente a mujeres y que no depende únicamente de la grasa.
En ella intervienen varios factores:
- Aumento del tamaño de los adipocitos
- Rigidez de los septos fibrosos
- Alteraciones en la microcirculación
- Retención de líquidos
El resultado es la conocida piel de naranja, que suele aparecer en zonas como:
- Muslos
- Glúteos
- Abdomen
Es importante entender que la celulitis tiene una base estructural, no solo estética.
Qué es la flacidez
La flacidez, en cambio, está relacionada con la pérdida de firmeza de la piel.
Se produce cuando disminuyen las fibras de colágeno y elastina, responsables de mantener la piel tensa y elástica.
Esto provoca que la piel se vea:
- Más suelta
- Menos firme
- Con menos soporte
Es habitual en zonas como:
- Brazos
- Abdomen
- Cara interna de los muslos
Aquí el problema no es la grasa, sino la calidad del tejido.
Por qué es tan importante diferenciarlas
Aunque pueden aparecer juntas, celulitis y flacidez tienen causas distintas, y por tanto necesitan tratamientos diferentes.
Tratar la celulitis como si fuera flacidez (o al revés) suele dar resultados poco visibles.
Por ejemplo:
- Usar solo reafirmantes cuando hay celulitis → no actúa sobre el tejido subcutáneo
- Usar solo anticelulíticos cuando hay flacidez → no mejora la firmeza
Por eso, el enfoque más eficaz es entender qué predomina en tu caso… o si tienes ambas.
Cómo tratar la celulitis correctamente
Para mejorar la celulitis es necesario actuar sobre la estructura del tejido.
Los tratamientos más eficaces son aquellos que ayudan a:
- Mejorar la microcirculación
- Favorecer el drenaje
- Movilizar los septos fibrosos
En este sentido, la estimulación mecánica mediante succión es especialmente interesante, ya que actúa directamente sobre estos mecanismos.
Combinada con productos específicos, permite trabajar la celulitis de forma progresiva y constante.
Cómo tratar la flacidez
En el caso de la flacidez, el objetivo principal es: Estimular la producción de colágeno
Para ello, uno de los tratamientos más utilizados es la radiofrecuencia, que genera calor en profundidad y ayuda a:
- Mejorar la elasticidad
- Aumentar la firmeza
- Reforzar la estructura de la piel
Con el uso continuado, la piel se ve más densa y con mejor soporte.
¿Y si tienes celulitis y flacidez?
Es lo más habitual.
En muchos casos, ambas condiciones conviven en la misma zona, especialmente en muslos y abdomen.
Aquí es donde cobra sentido un enfoque combinado:
- Trabajar la estructura del tejido (celulitis)
- Mejorar la calidad de la piel (flacidez)
Este tipo de abordaje permite resultados más completos y visibles.
El enfoque de Masderm: tratar cada problema desde su origen
En Masderm trabajamos con esta filosofía: no tratar todo igual, sino tratar cada problema donde se origina.
Para ello combinamos:
- Radiofrecuencia corporal (RF Body Device) que ayuda a estimular el colágeno y mejorar la firmeza
- Estimulación mecánica mediante succión (Lipomas Device) que actúa sobre la estructura del tejido y la microcirculación
- Cosmética específica como Lipomas Gel o RF Body Slim que ayuda a mejorar la calidad de la piel y potenciar los tratamientos
Este enfoque permite trabajar tanto la celulitis como la flacidez de forma complementaria.
Conclusión
Celulitis y flacidez no son lo mismo, y tratarlas como si lo fueran es uno de los errores más habituales.
Entender qué ocurre en tu piel es el primer paso para mejorarla. Porque no se trata de hacer más cosas, sino de hacer las adecuadas. Y cuando el tratamiento es el correcto, la piel responde.
